martes, 12 de noviembre de 2013

El uso de los condones


                  Tema educativo

La promoción del condón en Uganda no reduce el riesgo de VIH, afirma un estudio.

Keith Alcorn

Published: 14 September 2005

 


Un estudio sobre la promoción y distribución de condones en Uganda ha encontrado que si bien es cierto que la educación en el uso de condones se ha incrementado, no ha traído consigo un uso consecuente en los seis meses posteriores. Los hombres en el grupo de intervención aumentaron su número de parejas sexuales y usaron preservativos con menor frecuencia en sus encuentros con parejas sexuales ocasionales que el grupo de control. Los hallazgos se publican en la edición de 1º de septiembre del Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

Los resultados del estudio no van a agradar a los que argumentan que el gobierno ugandés está entorpeciendo deliberadamente la promoción de los preservativos para complacer a donantes estadounidenses ni a los cristianos evangelistas; al tiempo, pone sobre el tapete preguntas incómodas sobre la ortodoxia internacional en la prevención del VIH.

El estudio comparaba dos grupos reclutados en comunidades pobres y urbanas de Kampala. Se diseñó para superar las barreras que impedían el acceso a preservativos y para compensar la impericia en el uso de condones detectadas en Uganda. Los autores resaltan que la mejora en la disponibilidad de preservativos en el país africano ha tenido un efecto muy modesto en su consumo.

Se invitó a un grupo de hombres a participar en un taller sobre el uso de condones en el que se explicó el objetivo del estudio, se mostró cómo usar los condones, se debatió sobre cómo negociar el uso de los condones y se facilitó a los participantes información sobre el VIH en Uganda. También se entregaron a los participantes unos cupones que podían canjear por condones en tiendas locales, los cupones sirvieron también para monitorear el consumo de preservativos en el grupo de intervención.

Al grupo de control se le invitó a un taller en el que se dio información general sobre el VIH en Uganda y se les proporcionó cupones para condones.

A todos los participantes se les preguntó por sus parejas sexuales y uso de preservativos al inicio del estudio y seis meses después. El 77% de las personas del grupo de intervención acudieron al taller.

Fue más probable que las personas en el grupo de intervención estuvieran casadas y una mayor proporción tenía la edad entre 25 y 30 años (aunque esta diferencia no fue significativa).

Los hombres en el grupo de intervención canjearon significativamente más cupones para preservativos durante el periodo de seguimiento (media de 110 frente a 13 en el grupo control, p=0,002). No obstante, mientras que por la información declarada el sexo sin protección descendió en el grupo control, en el grupo de intervención permaneció estable.

La proporción de personas que informaron sobre un uso inconstante del preservativo con todas las parejas sexuales no varió en ninguno de los grupos, pero el uso inconstante de condones con parejas sexuales esporádicas descendió significativamente en el grupo de control durante el seguimiento (de 7,3% a 0,6%). La reducción del uso inconstante de condones con parejas sexuales esporádicas fue menos acusada en el grupo de intervención (de 7% a 3,8%) aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa.

Los hombres en el grupo de intervención informaron sobre un número significativamente más elevado de parejas durante el periodo de seis meses de seguimiento, si se compara con los seis meses anteriores a entrar en el estudio; el grupo de intervención informó también de un incremento no significativo en el número de ocasiones de sexo sin protección con parejas sexuales esporádicas (se registró una diferencia mediana de 0,65 relaciones sin protección entre los grupos). Esto sucedió a pesar de que el en grupo de intervención se registró un descenso en el número total de parejas esporádicas.

El número declarado por el grupo de control indicó un descenso significativo en el número total de parejas esporádicas.

Los autores resaltan que si bien es cierto que el consumo de preservativos fue mucho mayor en el grupo de intervención, lo que demuestra que la intervención ha eliminado las barreras para el acceso y uso de preservativos, esta mejora en el consumo parece ir asociada a un incremento de relaciones, lo que paradójicamente incrementa el índice de transmisión del VIH en redes sexuales con altos niveles de cambio de pareja.

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