Tema
educativo
La promoción del condón en
Uganda no reduce el riesgo de VIH, afirma un estudio.
Keith
Alcorn
Published:
14 September 2005
Un
estudio sobre la promoción y distribución de condones en Uganda ha encontrado
que si bien es cierto que la educación en el uso de condones se ha
incrementado, no ha traído consigo un uso consecuente en los seis meses
posteriores. Los hombres en el grupo de intervención aumentaron su número de
parejas sexuales y usaron preservativos con menor frecuencia en sus encuentros
con parejas sexuales ocasionales que el grupo de control. Los hallazgos se
publican en la edición de 1º de septiembre del Journal of Acquired Immune
Deficiency Syndromes.
Los
resultados del estudio no van a agradar a los que argumentan que el gobierno
ugandés está entorpeciendo deliberadamente la promoción de los preservativos
para complacer a donantes estadounidenses ni a los cristianos evangelistas; al
tiempo, pone sobre el tapete preguntas incómodas sobre la ortodoxia
internacional en la prevención del VIH.
El
estudio comparaba dos grupos reclutados en comunidades pobres y urbanas de
Kampala. Se diseñó para superar las barreras que impedían el acceso a
preservativos y para compensar la impericia en el uso de condones detectadas en
Uganda. Los autores resaltan que la mejora en la disponibilidad de
preservativos en el país africano ha tenido un efecto muy modesto en su
consumo.
Se invitó
a un grupo de hombres a participar en un taller sobre el uso de condones en el
que se explicó el objetivo del estudio, se mostró cómo usar los condones, se
debatió sobre cómo negociar el uso de los condones y se facilitó a los
participantes información sobre el VIH en Uganda. También se entregaron a los
participantes unos cupones que podían canjear por condones en tiendas locales,
los cupones sirvieron también para monitorear el consumo de preservativos en el
grupo de intervención.
Al grupo
de control se le invitó a un taller en el que se dio información general sobre
el VIH en Uganda y se les proporcionó cupones para condones.
A todos
los participantes se les preguntó por sus parejas sexuales y uso de
preservativos al inicio del estudio y seis meses después. El 77% de las
personas del grupo de intervención acudieron al taller.
Fue más
probable que las personas en el grupo de intervención estuvieran casadas y una
mayor proporción tenía la edad entre 25 y 30 años (aunque esta diferencia no
fue significativa).
Los
hombres en el grupo de intervención canjearon significativamente más cupones
para preservativos durante el periodo de seguimiento (media de 110 frente a 13
en el grupo control, p=0,002). No obstante, mientras que por la información
declarada el sexo sin protección descendió en el grupo control, en el grupo de
intervención permaneció estable.
La
proporción de personas que informaron sobre un uso inconstante del preservativo
con todas las parejas sexuales no varió en ninguno de los grupos, pero el uso
inconstante de condones con parejas sexuales esporádicas descendió
significativamente en el grupo de control durante el seguimiento (de 7,3% a
0,6%). La reducción del uso inconstante de condones con parejas sexuales
esporádicas fue menos acusada en el grupo de intervención (de 7% a 3,8%) aunque
esta diferencia no fue estadísticamente significativa.
Los
hombres en el grupo de intervención informaron sobre un número
significativamente más elevado de parejas durante el periodo de seis meses de
seguimiento, si se compara con los seis meses anteriores a entrar en el
estudio; el grupo de intervención informó también de un incremento no
significativo en el número de ocasiones de sexo sin protección con parejas
sexuales esporádicas (se registró una diferencia mediana de 0,65 relaciones sin
protección entre los grupos). Esto sucedió a pesar de que el en grupo de
intervención se registró un descenso en el número total de parejas esporádicas.
El número
declarado por el grupo de control indicó un descenso significativo en el número
total de parejas esporádicas.
Los
autores resaltan que si bien es cierto que el consumo de preservativos fue
mucho mayor en el grupo de intervención, lo que demuestra que la intervención
ha eliminado las barreras para el acceso y uso de preservativos, esta mejora en
el consumo parece ir asociada a un incremento de relaciones, lo que
paradójicamente incrementa el índice de transmisión del VIH en redes sexuales
con altos niveles de cambio de pareja.
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